APRENDIENDO INGLÉS POR LAS PELÍCULAS
Creo que con los tiempos tan reducidos como están, hay que echar mano de todos los recursos disponibles, sobre todo si de aprender inglés se trata y en este sentido hace algún tiempo hice un descubrimiento que me ha reportado buenos beneficios. Merced a este recurso puedo aprender el idioma inglés mientras me divierto. Aunque, en mi caso ya tengo cierta base de la escuela, mi nuevo método ha venido a refrescarme la memoria y a reforzar cosas olvidadas al tiempo que voy introduciendo nuevos conceptos, sobre todo en lo referente al vocabulario. Lo mejor de todo es que el costo es realmente mínimo aunque creo que algunos de ustedes no estarán muy de acuerdo con mi sugerencia. De todos modos aquí va. Se trata de ver películas, tan simple como eso, pero en mi caso no soy muy adepto de ir al cine, más que nada porque me gusta quedarme descansando en casa y eso de manejar un sábado por la noche es todo un stress para mí. ¿Qué me queda? Evidentemente ver películas en la televisión, pero cómo podría aprender inglés allí si ya están traducidas, pues hay que recurrir al alquiler de películas o, mejor aún comprarlas. No son tan baratas las originales podría decir alguien por allí, y es aquí donde creo que nos dividiremos.
Debo confesar que soy un consumidor fiel de las películas copiadas por no decir piratas que es un término feo. En todo caso, para sentirse mejor, las pueden descargar desde la red ya que hay programas que ofrecen descargas en varios idiomas, lo que es importante es que tengan subtítulos en nuestro idioma para poder llevar a cabo nuestra clase empírica de inglés. Otro gran recurso lo ofrecen los blogs, gracias a esta tecnología, millones de usuarios alrededor del mundo comparten películas de estreno o joyas antiguas que están dentro de sus colecciones privadas. El proceso es relativamente simple, las digitalizan y luego dividen el archivo en varias partes para poder alojarlos en una web que ofrezca servicios de alojamiento de archivos grandes. Luego simplemente publican el link y cualquiera puede descargar el archivo hacia sus ordenadores. Como yo lo veo, es compartir y no habría porque sentirse mal de beneficiarse de esta tecnología. Pero estábamos en las clases de inglés. En efecto, el menú de una película en DVD es superior en este sentido. Mi método consiste en ver la película hasta tres veces, activando los subtítulos en mi lengua materna, o sea el castellano. En cada una de estas tres repasadas voy poniendo cada vez mayor atención en los parlamentos que por supuesto deben estar en inglés originalmente. Luego de esto, para la cuarta repasada, desactivo el menú de subtítulos y veo la película en su idioma nativo y, en voz alta, trato de completar los diálogos de los actores, sin importar parecer un retrasado mental o un loco, tal como lo hizo Will Smith en una de las escenas de su última película, Soy Leyenda. En un momento de esta película, el moreno se pone a repetir ala perfección todos los diálogos de la película Shrek. Claro que ese nivel de perfección requiere tiempo, cosa que el personaje del doctor Neville tenía de sobra.
Este método es recomendable para las personas que no gustan salir de casa o que son tímidas como para afrontar una clase de inglés a edad adulta. En efecto, estoy seguro que hay más de una persona leyendo que encaja en este perfil y que no le faltan ganas de aprender nuevos idiomas pero no pueden derrotar su timidez. En verdad no los culpo, de hecho que es difícil sentarse en la misma aula que un grupo de jovencitos, peor aún si seremos los únicos allí. Una vez que la gente entre en confianza, seríamos blanco fijo de las bromas y sin mencionar la vergüenza natural que uno siente sobre todo a la hora de las pronunciaciones en inglés. Recuerdo que en este punto siempre sufría cada vez que mi profesora de idiomas de la escuela nos llamaba al frente para sostener diálogos. Casi siempre nos pedía que contáramos lo que habíamos hecho el fin de semana, utilizando nuestro inglés aprendido hasta esos momentos. No eran raras las miradas al techo o esconderse detrás de los compañeros de la fila de adelante para que a uno no le tocase el turno de pasar al frente. Ya al frente, había que decir cualquier cosa, con o sin sentido, inventar situaciones por las que no habíamos pasado. Ahora, en el recuerdo, es divertido pero en ese entonces…
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