EL APRENDIZAJE PUEDE SER ASISTIDO POR LA CASUALIDAD
En esta vida, hay muchas cosas que podemos aprender. Podemos aprender idiomas en un instituto particular, podemos dominar el arte de la oratoria o los secretos de la cocina, podemos aprender a tocar un instrumento musical y un largo etcétera. Todo esto encuentra su punto común en la voluntad y en la constancia que hará que logremos un nivel alto aun cuando no hayamos nacido con los dones naturales para nuestra materia de estudio. Pero hay una forma de aprendizaje que escapa a estos métodos y que parece no pertenecer a este mundo. Estoy hablando de la casualidad, como vehículo de aprendizaje. En efecto, dicen por allí que los grandes descubrimientos se han hecho por casualidad, como el descubrimiento de la penicilina por ejemplo. Traigo esto a colación con motivo de una noticia que escuché el otro día mientras viajaba en el auto rumbo a mi trabajo. En aquel noticiero consignaban la noticia de que un grupo de científicos canadienses, habían dado con una posible cura para el mal de Alzheimer. No recuerdo bien el nombre de los científicos puesto que iba manejando y los nombres fueron dados en idioma inglés, como era de esperarse. En todo caso, me llamó más la atención el método que habían utilizado para su descubrimiento. Aunque sería más correcto decir que fue el método quien los utilizó a ellos. Me explico en el siguiente párrafo.
Aquí el tema es el de la casualidad, el factor suerte que muchos no consideran, sobre todo los entrenadores de fútbol. Este caso de los científicos canadienses es un claro ejemplo de que el factor suerte existe, que no sea tangible y mesurable es otra cosa. El hecho es que estos hombres de ciencia, descubrieron la probable cura contra el mal de Alzheimer, mientras trataban de bajar de peso aun obeso. En efecto, una ruta totalmente distinta a la que planeaban en un primer momento. Para esto, los doctores habían tratado de bajar de peso al mórbido por todos los medios, dietas drásticas, mucha actividad física e incluso el procedimiento quirúrgico de la banda gástrica junto con un tratamiento hormonal. Habían conseguido ciertos resultados pero no estaban conformes ni ellos ni el paciente, por lo que decidieron utilizar un nuevo método. Al parecer, buscaron que estimular el centro del apetito en el hipotálamo, para que el sujeto adquiriera una sensación de llenura en el estómago y por tanto de inapetencia. De esta manera, pretendían poner punto final a su voraz apetito, pero al sorpresa fue mayúscula cuando se dieron cuenta de lo que hicieron.
Para la aplicación de este método, los científicos se valieron de electrodos, colocados estratégicamente en al región del hipotálamo, mismos por los cuales enviaban impulsos eléctricos para lograr su cometido. Al poco se dieron cuenta, que el sujeto empezó a evocar recuerdos ocurridos hacía tres décadas y con una inclusión de detalles asombrosa, algo que no caracterizaba a este sujeto. Entonces, los científicos vieron la luz. Al parecer, una zona del hipotálamo esta relacionada con al memoria, algo que los científicos ni siquiera sospechaban en sueños. Fue una nueva ruta que se descubrió y, calculo, con la misma emoción que tuvo Cristóbal Colón cuando pisó tierra firme, luego de largo viaje en carabela. Ahora la comunidad científica ha puesto los ojos en este método y los primeros tres experimentos han resultado exitosos por lo que se cree que el Alzheimer está con los días contados y, paradójicamente, se convertirá sólo en un triste recuerdo. Por su parte, el paciente, protagonista de la historia, dijo sentirse muy bien con su nueva memoria y que ha recordado hechos que los tenía enterrados desde hacía décadas. Con respecto al manejo de su obesidad, dijo sentirse estancado en su lucha por bajar de peso pero que no pierde las esperanzas de continuar haciéndolo ahora que recuerda bien las actividades que hacía y las comidas que ingería en su juventud.
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