Trastornos psicológicos en el proceso de aprendizaje del lenguaje en los niños
Si uno analiza el lenguaje podremos darnos cuenta que es un comportamiento social que resulta de la mezcla de varios factores. Algunos de estos pueden ser los estímulos del medio ambiente que rodean al niño o las habilidades que su inteligencia pueda desarrollar. También tiene mucho que ver el mundo interno del niño. Es decir, si es que las emociones de este, tales como si es atendido o rechazado, son tomadas en cuenta. Si se da esto último, se corre un riesgo grave puesto que el infante puede quedar inmerso en la incomunicación. Es conocido que cada niño en particular tiene un ritmo particular para cualquier tipo de aprendizaje. Esto también se da en el proceso de aprendizaje de un idioma o del lenguaje. No obstante, existen una serie de señales que se deben ver para que de esta forma se pueda evitar futuros problemas. Lo ideal de percatarse de estos signos es que nos informarán con anterioridad de algo que no este bien en el desarrollo del niño. Algunas de estas dificultades se pueden presentar cuando un recién nacido es muy callado durante los primeros meses de su existencia. O también cuando, entre los doce y veinticuatro meses, no pueda entender ordenes fáciles de comprender tales como señalar con los dedos o despedirse con la mano. No obstante, estos no son los únicos fallos que se pueden dar en los infantes. Si aproximadamente a los dos años de edad le es complicado pronunciar palabras similares al lenguaje preestablecido, estamos ante una dificultad que puede acarrear consecuencias nefastas en el futuro puesto que si a los tres años y medio no es comprendido por otras personas ajenas a su entorno familiar, su capacidad para hablar y ser entendido se verá reducida considerablemente. Sin embargo, antes de que esto suceda es importante mencionar que si el infante no puede hablar correctamente antes de cumplir los dos años y medio, es necesario analizar ciertas características de su actuar. Hay que ver si entiende lo que se le trasmite, además, se tiene que certificar que el niño no presente ningún tipo de problema de carácter psicomotriz, auditivo o neurológico. También se tiene que observar si es que posee un determinado nivel de inteligencia. Esto se debe al hecho que este aspecto se encuentra concatenado al lenguaje. Finalmente, otros aspectos que pueden influir en esta situación es que el ambiente que lo rodea no es muy propicio para su desarrollo, así como, que exista algún hecho en particular que pueda estar afectando su aprendizaje. Un ejemplo de esto se puede ver cuando llega un nuevo miembro a la familia, en este caso, el arribo de un hermano menor. Tras analizar con detenimiento las actitudes de los infantes uno puede darse cuenta que cuando alguno de los puntos mencionados se presenta, lo más recomendable es visitar al pediatra o a algún especialista en particular.Por otra parte, se pueden presentar otro tipo de trastornos más graves. Uno de estos es la disfonía. Esta se produce cuando se altera el tono clásico de la voz debido a su uso constante, provocando que la laringe se debilite. Asimismo, está la dislalia. Este es otro trastorno que se da por el hecho de omitir o sustituir los fonemas. Aunque en el caso de los niños este tipo de trastornos puede darse sin la necesidad de que signifique algo malo. También encontramos las disfasias. En este caso, se produce un grave trastorno del lenguaje. Este hecho se da tanto en el área de comprensión y habla. Finalmente encontramos a las afasias y a la tartamudez. La primera, es un trastorno que se produce tras alguna lesión cerebral y que debido a esta se pierda mucho de los conocimientos del lenguaje. Mientras que la segunda, se da cuando el niño no puede hablar fluidamente. Es decir, repite de forma veloz palabras y/o sílabas al querer pronunciar de forma correcta una palabra.
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