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La otra cara del italiano

Para la gran mayoría, el italiano es uno de los idiomas más sencillos de aprender. Muchas veces es dejado de lado a manos del inglés, del francés y el alemán. Sin embargo, actualmente algunas cifras estimadas revelan que mundialmente son aproximadamente doscientos millones de personas las que lo hablan, lo estudian o lo quieren aprender. Esto es una muestra del éxito que nunca en el pasado había tenido el italiano como idioma.   

El lenguaje italiano representa a la Italia de hoy, una nación que ha cambiado, que sigue evolucionando y que ha dejado de ser como la describen los clásicos estereotipos. Es un país que está plagado de historia y contradicciones. Pero un hecho que está por encima de todo es que llama la atención de miles de turistas alrededor del orbe. 

 

Podemos recordar ciertos detalles que hacen peculiar al idioma italiano. Hechos como que pertenece a la rama de lenguas indoeuropeas. Asimismo, es una de las tres lenguas oficiales de Suiza y es usado también en comunidades de América y el norte de África. De otro lado, al revisar su historia se puede llegar a conocer la evolución que sufrió a lo largo de los siglos.

 

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, el latín fue el idioma escrito que por muchos años se empleó en Italia. Fue la lengua de los diplomáticos, de los literatos y de la Iglesia. Este latín era conocido como “culto” y tan solo lo hablaba una minoría de la población. Empero, no estaba solo. Junto a este se encontraba el latín hablado. Esta variante fue transformándose poco a poco con su uso constante y cotidiano. Esta evolución dio paso a una amplia variedad de “latinos regionales”. De esta gran lista devinieron las lenguas vulgares o los lenguajes del pueblo.

 

Ya a inicios del siglo XIII, la lengua vulgar cambio radicalmente y cada vez se alejaba más de la base del latín. Lo fundamental al momento de analizar los cambios que sufrió esta lengua con el pasar de los años fue el hecho de ser el resultado de la civilización comunal. Bajo este entorno cultural aparece y se reafirma la poesía y el pensamiento de Dante Aligheri. Gracias a la “Divina Comedia”, Dante tiene el título de “el padre” de la lengua italiana.

 

Los siglos transcurrieron y el latín se mantuvo junto a la lengua vulgar. Recién en el siglo XIX, con Alessandro Manzoni se produjo la unión idiomática de Italia, y con esta, la aparición del italiano como una lengua nueva. Hoy en día, después de dejar de lado la rigidez de antaño es una lengua común y comprensible para todos que paulatinamente va centrando su atención hacia las formas orales y a los recursos expresivos particulares, es decir, al lenguaje corporal. Lenguaje en el cual los italianos son los campeones mundiales.   

        Finalmente, se puede decir que la lengua italiana es más flexible al momento de su aprendizaje. En ella encontraremos neologismos o expresiones regionales. Ambos casos contribuyen con una serie de valores semánticos que siguen manteniendo al italiano como uno de los tipos de lenguaje más cultos y elegantes.  

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