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¡Prefiero las películas subtituladas!

Hoy compré el DVD de Brave Hearth, una de mis películas favoritas. Cuando comenzó, olvidé cambiar el idioma del audio, en consecuencia, estaba a punto de escuchar la versión doblada al español, fue terrible: la música era más aguda, los diálogos estaban recortados, las voces no son naturales. Esto pude comprobarlo, ya que luego de los primeros cinco minutos, decidí parar y contrastar con la versión original. Repetí esta operación hasta casi la mitad de la película. Siendo sincera, prefiero las películas subtituladas porque la diferencia del audio es impresionante. Además sé que nunca será igual que el original. En La mayoría de películas (incluyendo a Corazón valiente) el audio es grabado en forma directa, es decir, la voz viene acompañada de los sonidos del ambiente. En cambio, las versiones dobladas, son trabajadas en un estudio, por actores que imitan a los personajes originales. En consecuencia,  las voces adquieren mucha fuerza y compiten con la suave música que acompaña  a casi toda la película. Aunque muchos no quieran aceptarlo, al cambiar de un idioma a otro se pierde parte de la esencia de la película.

Otro dato interesante, es que no es un ingles norteamericano sino que posee un acento irlandés. En la versión en español, sea el español para Latinoamérica, o para España, esta sutil diferencia nunca podrá notarse. Y ni qué decir sobre las variaciones de la música.

En España, cuando las personas acuden a los multicines, prefieren la versión doblada. Ni siquiera al español mexicano, tiene que ser una versión que hable y suene como a verdaderos españoles. Es una posición respetable, sin embargo los doblajes aún dejan mucho que desear.

Por otro lado en Latinoamérica, aquellos que gustan de las películas norteamericanas no tienen ningún problema con ver películas subtituladas, consideran que es mejor no ahorrarse la molestia de bajar un poco la mirada para leer las traducciones, que ver una película con un audio que fácilmente podemos comprender, pero de baja calidad.

Nuestro idioma es parte de lo que somos. Culturalmente, el idioma nos brinda identidad, esa sensación de pertenencia con aquellos que hablen nuestra misma lengua, que  a decir verdad, cada vez son más en el mundo. Sin embargo, puedo reconocer a mi pesar, la pérdida de sentido que sufren las películas dobladas. Es un dilema, reconozco lo importante es mi lengua materna y sé lo rica que es  pero, cuando se trata de películas o series las prefiero en su idioma original, no porque piense que es mejor que mi propia lengua, sino, porque pienso que el doblaje siempre es malo. Además, ver series, dibujos, o cine en inglés, me ayuda a practicarlo. Mientras voy escuchando, voy leyendo, y si hay alguna palabra que no comprendo, recurro al diccionario. Este recurso me ayuda ser autodidacta.

Por otro lado en este mundo globalizado, el ingles es my importante. Me guste o no, personas de todo el mundo lo prefieren para poder comunicarse unos con otros. Recuerdo cuando mi profesor de inglés nos contaba sobre uno de sus viajes a Miami. Se sentía tan emocionado sobre la revolución que había causado la practica generalizada de este idioma: turistas de China, Alemania, Francia, personas hispanohablantes, se reunían alrededor de la mesa de un café, y todos, hablando inglés, podían entenderse y reír, mientras compartían anécdotas sobre las costumbres de sus propios países. Hace 5 décadas, esto se hubiera convertido en un ejemplo de la Torre de Babel, ¿no lo crees?

 

 

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