El portuñol
A la ya agitada vida que se tiene hoy en día en cualquier parte del mundo, por la inmensa cantidad de referentes que aumentan por todos lados con la velocidad con la que los medios de comunicación (y justamente gracias a estos) pueden traer mensajes a nuestras cabeza, así como la misma velocidad con la que las compañías incrementar la innovaciones en la forma recomunicarse, haciendo de verdad del mundo una aldea global, como lo indicara Marshall McLuhan ya hace algunas décadas atrás, hay que sumarle, precisamente a todo esto que tiene que ver con la comunicación y la globalización, que algo que en un principio parecía tan marcado, como el idioma, se vuelva cada vez más complicado de definir en su práctica, porque si antes el entendimiento entre dos personas que manejaban distintas lenguas se podía dar bien mediante el aprendizaje de cualquiera de ellos de la lengua del otro locutor, o también mediante la intervención de un traductor de idiomas, por ejemplo en las sesiones oficiales de gobiernos que actúan conjuntamente o que llevan a cabo una negociación o alianza, hoy en día esto ha ido más allá, venciendo literal y figurativamente las fronteras, al darse un proceso de hibridación en el lenguaje. Dando paso a que de dos matrices se pueda dar lugar a una nueva, que no se aleje demasiado de las dos, sino más bien que mantenga muy marcado que es justamente una mezcla de otras dos fuentes que no se encuentran próximas a desaparecer, y que más bien es por efecto del fenómeno mundial de abrir puertas al resto del mundo que se dan estas oportunidades tan ricas en materia de cultura que puede ser la combinación de lenguas Quizá el ejemplo más resaltante de ellos en el mundo sea el spanglish por tratarse tal vez de la mezcla del español con el inglés dos de las lenguas más habladas en el mundo. Sin embargo hay otra mezcla que también se ha originado, justamente por la confluencia de dos países que tienen mucho más en común que tan sólo una frontera: España y Portugal. Estos dos países de la península Ibérica, han compartido por mucho tiempo elementos comunes del idioma, ya que ambos tiene una fuente en común y se han ido desarrollando con el tiempo de manera paralela. Así entre uno y otro, en la frontera geográfica, se pudo haber ido forjando una “lengua” que comprendiese cada vez más hablantes y que no eran exclusivos sino que pertenecían a otros dos idiomas: el portugués y el español se sumaron para dar como resultado el portuñol. Esta denominación ha causado que ya no sólo se tenga que asistir a un centro de idiomas para aprender a dominar una lengua que no es de nuestro uso común, sino que se mantenga día a día en contacto con personas de otras partes del mundo, gracias a herramientas como Internet o el avance en la telefonía, o estar en contacto con personas de nuestro entorno que también tiene referentes no locales, para que se pueda adquirir una práctica en ejemplos tan claros como este de que los habitantes del planeta cada vez están más cerca de sí mismos y que pueden, mediante muchas formas comunicarse sin las dificultades de antaño.
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